El pintor de las mujeres A Carlos Más algunos comienzan a llamarlo “el pintor de las mujeres”, otros le conocían desde hace un tiempo como “el pintor de la tierra”, y cuando nos acercamos a su obra, expuesta desde el sábado 24 de abril en la Galería de Arte “Leopoldo Romañach” de Caibarién, comprobamos que ambos calificativos se complementan y corresponden con el estilo de este artista que se nos presenta en su primera exposición personal en Caibarién, nombrada Paladinas de la beldad.
Con cinco muestras personales, cuarenta colectivas y siete reconocimientos en eventos, estamos en presencia de un creador experimentado, aún cuando su carrera tiene sólo cinco años, pues comenzó en el 2005, y según él, aunque tiene definido su estilo, mantiene la búsqueda constante.
La figura de la mujer como tema recurrente, da unidad a esta muestra donde el desnudo es el fuerte, aunque va desde el fotorrealismo hasta la figuración, siempre en colores ocres, donde la pintura matérica, hecha a partir de tierra sobre lienzo, alcanza textura y cromatismo insospechados.
Un homenaje a la mujer, su significación como origen y cuna de la vida, su belleza y sensualidad, varias representaciones de la maternidad como expresión suma de todo ello, aparecen en las obras pictóricas, mientras seis esculturas salen a otros temas y se emparentan más con lo artesanal; pues no debe olvidarse que este artistas, primero fue artesano, luego arquitecto y ahora pintor y escultor, sin dejar de ser los dos anteriores, sino como mezcla armónica y no suma, de elementos que dan variedad y valores a su obra. Algunas de las piezas expuestas por Carlos Más durante un mes en la Galería de Arte de Caibarién, usan el hueso de forma experimental, un remanente de la artesanía que emplea tanto en la pintura como en la escultura, aunque sin abusar; a mi juicio, más bien como prueba de qué puede hacerse con esos materiales en el arte.
El crítico Walfrido Revilla Rondón, escribió para el catálogo:
“Para alcanzar la meritoria unidad de Paladinas de la Beldad, su autor no ha hecho otra cosa que trabajar desde una postura ética y hedonística, con la gracia de disfrutar el proceso tanto como el producto.”Y refiriéndose al conjunto de pintura y escultura que se expone bajo el título de Paladinas de la beldad, Revilla concluye:
“Unos y otros sirven para afirmar la devoción de Carlos por la mujer, la misma que nació hecha Venus de barro, de aceite y sangre animal en la Prehistoria, la que pasó de ícono de la fertilidad a objetos sexuales y otras aberraciones. La mujer en manos de Carlos asciende a la real dimensión: una beldad defensora de todas las beldades.”
Cuando me invitó a la inauguración, Más me dijo que lo hacía porque yo soy feminista, enhorabuena, porque además de reforzar el orgullo de ser mujer, tuve la oportunidad de admirar al joven artista que dará mucho que hablar en lo adelante.
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