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Escena de la obra Eva
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Teatro Dripy 1992-2012 Presto a celebrar sus veinte años de fundado, Teatro Dripy estrena Eva. La obra escrita y dirigida por Wilfredo Rodríguez Álvarez propone un tema muy atractivo: la necesidad de realizar sueños y aspiraciones a pesar de la más absurda incomprensión. Eva, una artista, ha enloquecido luego de sufrir un burocrático desdén; más su falta de juicio no ignora la esperanza, y acompañada de su constante alucinación acude a la fantasía demostrando lúcidas verdades.
Para ello el autor ha fusionado al conflicto de la protagonista dos cuentos de Onelio Jorge Cardoso, en los que también el deseo de algunos personajes de soñar y romper tabúes, recibe la locura como tilde.
El afán por los títeres, que personaliza a Dripy, llevó a recrearlos mediante la animación de objetos, accesorios ya en desuso que con gran originalidad conforman el reparto fabular y exhiben un espectáculo poco frecuente en las tablas.
Destaca además el buen trabajo de sus dos actrices. Ana Sánchez (Eva) asume el difícil tránsito por lo irracional, eludiendo siempre cualquier lunático cliché. También aporta a la animación de pájaros y ratones, pero especialmente a la relevante interpretación de El hombre demostrando su magnifica preparación física y vis cómica. Por su parte Verónica Medina sortea con maestría la apariencia secundaria de Delirio, una suerte de confidente mental de Eva, que la actriz engrandece con su agudo concepto de la actuación. Su afinada voz respalda la factura musical en las piezas cantadas. Ambas derrochan destreza titiritera. Por mucho tiempo quedará en la memoria de los espectadores el paraguas devenido murciélago, o las cacerolas y cubiertos transformados en simpáticos cangrejos.
El vestuario propuesto por Yuriem Afonso contribuye con la esencia puramente teatral, no solo en colorido y contrastes visuales, sino porque todos los elementos intervienen en soluciones prácticas que dinamizan la progresión escénica.
Riddier Rodríguez con su diseño escenográfico muestra el imprescindible entorno de un ser abandonado, añadiendo belleza a lo funcional, todo dispuesto para surtir un impactante efecto cuando en el momento climático (el ciclón y la desenfrenada locura de Eva) se utilice luz negra acentuando el caos.
La banda sonora compuesta e interpretada por Wilfredo es hermosa y contiene fuerza dramática, brindando un amplio registro de géneros que da respuesta a las exigencias circunstanciales de la acción.
En una de las escenas más bellas de la obra el perseverante cangrejo ha conseguido volar; en tanto Eva, voluntariosa como el fuego aliado, destierra miedos y dudas, sintiendo por primera vez esa paz interior que sobreviene cuando logramos alcanzar nuestros sueños. En ese instante, tal vez otras Evas, en cualquier referente social y al decir del poeta, también remonten vuelo.
Al respecto de la obra, su autor, Wilfredo Rodríguez Alvarez nos dice:
"Cuando le leí la primera versión del texto de Eva a Anita, quién interpreta el personaje, inmediatamente sospechó de la historia de esta mujer; actriz en el pasado y a la que alguna jugarreta del destino (quizás la incomprensión misma) la llevaron a perder el juicio y quedar en su ostracismo en el banco de un parque citadino. Al terminar la lectura me dijo: - se parece a Margot -.
Margot, mi madre, también como Eva había enfermado, sus ojos verdes que antes rebosaban deseos, esperanzas; ahora habían perdido todo ápice de luz y expresión. Es normal que uno sufra y hasta se mire en tan desdichado espejo. Por miedo a su reacción, mantuve en secreto la sinopsis de la obra. Cuando me preguntaba le contaba algo sobre la historia secundaria, pero no hacía alusión a la actriz que vivía en el parque y seguía con sus delirios escénicos. Sabía que un día lo descubriría y ello sucedió la tarde previa al estreno en que una de las actrices habló sobre la obra en una entrevista para la televisión. Entonces, Margot con su característica suspicacia momentos antes de la función me dijo: - tengo miedo, pues esta noche Anita me va a interpretar – enseguida su temor me contagió y aunque traté de explicarle que esta historia no era la de ella, no fue hasta horas después, en que me abrazó, me dio las gracias y me dijo su parecer sobre la puesta, que estuve más calmado.
Así de esta y otras fuentes fue bebiendo Eva en su proceso de creación. Las indispensables narraciones de Onelio Jorge Cardoso, (Pájaro, murciélago y ratón y El cangrejo volador), más que el núcleo, se mezclaron en una suerte de pretexto para poner en voz de la esquizofrénica mujer, lúcidas verdades que necesitaba expresar. Entonces, también yo hablaba y lo hacía a través de otros; el bosnio Emir Kusturicka, el exbeatle John Lennon, el avatar Meher Baba, el Che Guevara…, todo mezclado musicalmente con la fuerza de los powerchords de la opera Tommy de Pete Townshend. Era increíble cómo la historia fluía en la pantalla ante mí, en insomnes madrugadas. Pero siempre retumbaban en mis oídos, a modo de leitmotiv, las palabras de mi madre – yo era pequeña y salí sola a caminar descalza hacia las afueras del pueblo… -, ella me contaba esta anécdota de un día en que se perdió buscando el comienzo del arcoiris, entonces, sus palabras quedaron en Eva, también como leitmotiv, cada vez que el personaje intenta encausar el futuro sin acabar de comprender el pasado que la hiere.
He estado pensando mucho en todo esto, pues la obra será representada en Remedios, pueblo natal de mi madre, entonces, quizás el próximo miércoles será un encuentro con las raíces de un personaje, pues aunque no creo que la acción se desarrolle en esta pequeña villa de leyendas y tradiciones, sí estoy seguro, que Eva anduvo descalza por sus calles, siendo apenas una niña, aquella tarde de primavera cuando al cesar la lluvia, el sol dejó ver un arcoiris." |